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Noticias del sector • 9 min leer

Combustible frente a carga: ¿Es el cambio a la electricidad más barato o simplemente más ecológico?

Creado: 28/07/2025

Actualizado: 19/09/2025

El crecimiento de las estaciones de recarga eléctrica para camiones en toda Europa ha dado lugar a un periodo de transición en las vastas redes de carreteras del continente. Para muchos operadores de flotas y conductores, los clásicos camiones diésel siguen siendo el medio de transporte preferido. Sin embargo, el cambio a los camiones eléctricos es inminente, ya que el sector sigue evolucionando.

Para evaluar la viabilidad de que los operadores de flotas cambien el diésel por la electricidad, SNAP ha realizado una investigación sobre los costes de recargar los vehículos pesados frente a repostarlos en varias rutas europeas de transporte de mercancías. Hemos calculado el ahorro de electricidad frente al de gasóleo en euros por cada 100 km en 35 países europeos.

Islandia se sitúa a la cabeza, con un ahorro medio de 61,03 euros por cada 100 km, mientras que Noruega y Finlandia ocupan el segundo y tercer puesto, respectivamente. En el otro extremo de la escala, Croacia ofrece el menor ahorro de costes, con 19,96 euros por cada 100 km, seguida de Chipre y Moldavia.

En este artículo, desvelamos el ahorro de costes por país europeo y analizamos algunos de los factores externos que pueden estar influyendo en este ahorro. También nos sumergimos en cómo puede ser el futuro de los eHGV en Europa, así como en la forma en que los eHGV pueden ayudar a los operadores de flotas y a los conductores a ahorrar dinero, en particular con presupuestos para conductores.

Cómo se comparan los costes del eHGV y el gasóleo en la UE

Según nuestro estudio, en todos los países europeos investigados, el uso de un eHGV con recarga eléctrica ahorra dinero en comparación con el uso de un HGV tradicional con combustible. La principal diferencia estriba en la magnitud del ahorro. Por ejemplo, el precio de la electricidad en el país más caro, Islandia, es un 206% más alto** (41 euros más) que en el país menos caro, Croacia.

Hemos descubierto que, de media, un conductor de un camión eléctrico ahorrará 30,59 euros por cada 100 km** en comparación con un conductor de un camión diésel. Esto se traduce en un ahorro medio estimado de 37 200 euros al año para los conductores de camiones eléctricos de larga distancia y de 24 800 euros para los conductores nacionales.

Para recopilar los datos, analizamos 35 países europeos y comparamos el coste energético o de combustible por 100 km de dos tipos de vehículos pesados. Se trataba de un camión diésel estándar, con un consumo de 35 litros cada 100 km al precio medio de venta al público del gasóleo en cada país, y de un camión eléctrico, con un consumo de 108 kWh cada 100 km basado en la tarifa eléctrica media no doméstica. El IVA y los impuestos recuperables se excluyeron de estos cálculos. La comparación refleja únicamente los costes directos "en el surtidor" o "en el enchufe", sin tener en cuenta factores como el tamaño de la flota, los contratos energéticos negociados o los cambios futuros en los precios del combustible y la electricidad.

A la hora de investigar los precios del gasóleo y la electricidad, se recurrió a diversas fuentes, como Eurostat, CEIC, GlobalPetrolPrices, Webfleet y Gov.uk. Cabe señalar que algunas de estas fuentes hacen referencia a "Gran Bretaña", mientras que otras se refieren al "Reino Unido". A efectos de esta investigación, ambos términos se han tratado indistintamente.

Los países que más ahorran con la conversión a vehículos pesados eléctricos

Islandia (61,03 euros), Noruega (49,31 euros) y Finlandia (49,12 euros) son actualmente los países en los que más se puede ahorrar convirtiéndose a un vehículo pesado eléctrico.

Esto se debe en gran parte a que estos países figuran entre los más caros de Europa para el gasóleo. Islandia es el país más caro de Europa para el gasóleo (2,07 euros por litro). Este elevado coste se debe en gran medida a su aislamiento geográfico respecto al resto de Europa, lo que hace que el coste de importación del gasóleo sea mucho más elevado que el de otras naciones europeas. Islandia, al igual que Noruega y Finlandia, también es conocida por su elevado tipo impositivo, que también contribuye a su elevado coste de combustible.

Noruega (32%) e Islandia (18%)** son también los dos primeros países del mundo en porcentaje de vehículos eléctricos en circulación. Por ello, ambos países han realizado importantes inversiones en infraestructuras de recarga eléctrica.

El pequeño tamaño de Islandia y su principal carretera de circunvalación también facilitan la instalación de estaciones de carga eléctrica a intervalos regulares para los conductores de camiones eléctricos. El mismo razonamiento puede aplicarse en parte a otros países con redes más pequeñas que presentan un alto índice de ahorro de costes, como Albania, Serbia y Bélgica, aunque cabe señalar que los tres también tienen algunos de los precios del gasóleo más caros de Europa, lo que contribuye a la diferencia en el ahorro de costes.

En el siguiente gráfico se muestran los 10 países con mayor ahorro de costes al utilizar un camión eléctrico:

*"Los conductores de toda Europa ya están ahorrando al pasarse a los vehículos pesados eléctricos. El cambio a la recarga eléctrica de los vehículos pesados es el futuro del sector y SNAP está preparado para ayudar a los conductores y a los operadores de flotas en la transición".

Matthew Bellamy - Director General de SNAP

Los países que menos ahorran con la conversión a vehículos pesados eléctricos

Croacia (19,96 euros), Chipre (21,16 euros) y Moldavia (22,72 euros) son actualmente los tres países con menor ahorro de costes de Europa.

Croacia tiene la segunda tasa de adopción de VE más lenta de la UE, después de Polonia. Esto se debe en parte a la deficiente infraestructura de recarga de vehículos eléctricos de Croacia, como las estaciones de recarga que requieren llamar al servicio de atención al cliente o utilizar varias aplicaciones diferentes para iniciar el proceso de recarga, las malas indicaciones para llegar a las estaciones de recarga fuera de las principales autopistas y los tiempos de espera potencialmente elevados durante la temporada alta de turismo. Además, Croacia carece de estaciones de carga de alta velocidad (180 kW y superiores), lo que puede suponer un problema para los vehículos pesados eléctricos que requieren más potencia que un VE medio.

Tanto Chipre como Moldavia tienen problemas geopolíticos internos que dificultan la planificación de infraestructuras para la recarga de VE (así como la planificación nacional en general). En el caso de Chipre, la mitad norte de la isla -incluida la mitad de su capital, Nicosia- está ocupada por la República Turca del Norte de Chipre, apoyada por Turquía desde 1974. En cuanto a Moldavia, la provincia oriental de Transnistria actúa como un Estado de facto con gobierno propio. Esto significa que ambos países son incapaces de implantar infraestructuras de VE de forma coherente en el territorio que consideran suyo.

Los problemas de Chipre también se ven agravados por los elevados costes de la electricidad, mientras que Moldavia tiene los quintos precios del gasóleo más baratos de Europa. Moldavia es también el segundo país más pobre de Europa, lo que dificulta la inversión en infraestructuras para vehículos eléctricos. Todos estos factores contribuyen a que el ahorro global en costes de los vehículos pesados eléctricos sea bajo.

Polonia también ocupa un lugar bajo en la lista, con un ahorro de costes de 24,22 euros. A pesar de su impresionante crecimiento económico y de la creciente inversión en infraestructura de recarga de VE, su gran tamaño significa que la cobertura sigue siendo un problema en algunas zonas del país, aunque es probable que esto cambie en el futuro.

Países como España (32,20 euros), Rumanía (30,62 euros) e Irlanda (30,54 euros) se sitúan en una posición intermedia en cuanto a ahorro de costes para los vehículos pesados eléctricos. Esto se debe probablemente a que estos países cuentan con una creciente infraestructura de recarga de VE y unos costes de electricidad y gasóleo de precio medio.

El siguiente gráfico muestra los 10 países con menor ahorro de costes al utilizar un camión eléctrico:

Ahorro de costes de los vehículos pesados eléctricos en el Reino Unido

El Reino Unido tiene un ahorro de costes de los vehículos pesados eléctricos de 36,23 euros, lo que le sitúa en el 11º puesto en cuanto a ahorro de costes por recarga cada 100 km. Esto se debe en gran medida a lo caros que son los precios del combustible en el Reino Unido, donde el gasóleo es el tercero más caro de Europa. Aunque el ahorro derivado de los elevados costes del gasóleo contribuye sin duda al elevado ahorro de costes de los eHGV del Reino Unido, probablemente sería mucho mayor si la electricidad en el Reino Unido no estuviera también entre las más caras de Europa.

El Reino Unido también espera mejoras en su infraestructura de recarga de vehículos eléctricos. La empresa británica de servicios de autopistas Moto tiene previsto construir 15 "supercentros" para 2027. Estos "superhubs" pueden acomodar mejor la recarga de los vehículos eléctricos más eficientemente que un cargador estándar. Actualmente hay menos de cinco puntos de recarga dedicados a los eHGV en las carreteras del Reino Unido. Dado que otras empresas como BP Pulse y Aegis Energy también tienen previsto invertir, parece probable que el Reino Unido cuente con una red de recarga de vehículos pesados muy mejorada en un futuro próximo.

¿Qué está afectando a la electrificación de los vehículos pesados?

Hay varios factores que afectan actualmente a la electrificación de los vehículos pesados, como la falta de infraestructuras de recarga, los largos tiempos de recarga, los elevados costes iniciales de la conversión a vehículos pesados eléctricos y su limitada autonomía. Además, el coste comparativamente bajo y la accesibilidad del combustible y los vehículos diésel hacen que los vehículos pesados tradicionales sean una opción atractiva para los operadores de flotas (https://snapacc.com/fleet-operators/).

Sin embargo, todas estas repercusiones pueden variar en función del país en el que se opere. Por ejemplo, si su flota solo opera a nivel nacional en un país como Noruega o Islandia, es probable que se vea menos afectada que una flota que opere en toda Europa o en regiones con una infraestructura de eHGV más pobre, como los Balcanes.

Infraestructura de recarga insuficiente

El principal obstáculo para la electrificación de los vehículos pesados es la insuficiente infraestructura de recarga. Esto se debe a que los eHGV requieren una recarga a escala de megavatios, que la mayoría de los puntos de recarga existentes para vehículos de pasajeros (coches eléctricos estándar y furgonetas) no soportan.

Hay muchos países en Europa que carecen gravemente de este tipo de infraestructuras, especialmente en las principales rutas de transporte de mercancías y en las paradas de camiones. Suelen ser los países más pobres del sur y el este de Europa, como Moldavia, Georgia y Bulgaria. No es casualidad que estos países se sitúen entre los 10 últimos en cuanto a ahorro de costes de eHGV.

También puede darse el caso de que existan estaciones de recarga para vehículos eléctricos, pero se encuentren en zonas en las que simplemente no se pueden cargar varios vehículos eléctricos durante la noche debido a la debilidad de la red eléctrica local. Esto suele ser un problema en las zonas más rurales y remotas de Europa.

Aunque muchos países europeos están planeando mejorar la infraestructura del eHGV, sigue siendo un proceso largo y costoso, con numerosos obstáculos burocráticos, logísticos y técnicos que superar, por no hablar de las mejoras de la infraestructura circundante, como las conexiones a la red local, que también serán necesarias.

Largos tiempos de carga

Los camiones eléctricos tardan mucho más en cargarse que los vehículos eléctricos estándar. Esto significa que la carga debe realizarse a menudo durante la noche. Incluso si se pueden adquirir cargadores rápidos para vehículos pesados, el proceso sigue tardando al menos dos horas (https://dhl-freight-connections.com/en/solutions/charging-times-for-electric-trucks-the-goal-is-less-than-30-minutes/), en lugar de unos pocos minutos, como es el caso de los vehículos de gasolina.

Este largo tiempo de carga puede repercutir en los tiempos de respuesta de los operadores de flotas. En un sector con calendarios y plazos de entrega muy ajustados, esto puede ser potencialmente perjudicial para el rendimiento empresarial.

Autonomía limitada de los eHGVs

Los vehículos pesados eléctricos también se ven limitados por su autonomía relativamente limitada en comparación con el kilometraje que ofrecen los vehículos pesados tradicionales. Según Safety Shield, un camión eléctrico típico tiene una autonomía de unas 300 millas con una sola carga (aproximadamente la distancia de Londres a Rotterdam). En cambio, un camión diésel típico puede recorrer hasta 1.000 km** con un solo depósito de combustible (aproximadamente la distancia de Londres a Varsovia).

El kilometraje de los camiones eléctricos también puede verse más afectado por factores externos como la carga, el clima frío (https://snapacc.com/newsroom/a-truck-drivers-guide-to-winter-in-europe/) y el terreno. Esto puede provocar ansiedad de autonomía a los conductores, que pueden realizar cargas más frecuentes para asegurarse de que tienen suficiente energía para llegar a su destino. Esto, a su vez, puede provocar retrasos en las entregas, especialmente cuando se circula por países con una infraestructura de recarga de eHGV deficiente.

Todo ello hace que la optimización de rutas sea vital para los operadores de flotas que planifican los trayectos de sus eHGV. Hay que tener en cuenta que la tecnología de las baterías está en constante evolución y que la capacidad, y por tanto el kilometraje, seguirán mejorando en un futuro próximo.

Costes elevados del eHGV

El coste inicial de un eHGV es elevado (normalmente entre 160.000£-£200.000, comparado con los entre 80.000£-£100.000 de un HGV diésel), lo que puede disuadir a los conductores independientes y a los operadores de flotas más pequeñas de adquirir uno. Esto se debe en gran parte al coste de la tecnología de baterías. Esto significa que será costoso comprar un nuevo camión eléctrico, ya que la tecnología es más cara que la de un camión diesel.

Los elevados costes iniciales de adquisición de eHGV también significan que los operadores de flotas en países con tarifas eléctricas más baratas para la recarga de eHGV, como Noruega, Suecia o Finlandia, son más propensos a la conversión, ya que recuperarán su inversión más rápidamente que los de países con electricidad cara, como Irlanda y Croacia.

Los precios de la electricidad también pueden fluctuar en relación con diversos acontecimientos. Por ejemplo, en los últimos cinco años, los precios de la electricidad han fluctuado en respuesta a la apertura de las economías tras la pandemia del COVID-19 y, posteriormente, a la invasión de Ucrania por Rusia en 2022 (esta última, en particular, tuvo importantes efectos en el suministro energético europeo). Como resultado, se produjo un repunte de los precios de la electricidad de casi el 30%, de 20,5 c€/kWh, a 26,5 c€/kWh para la capital media de la UE en el periodo posterior a la invasión. Sin embargo, ahora que la media de la UE es más baja de lo que era en 2022, parece que la carga eléctrica para los vehículos pesados va a continuar su ascenso.

En toda Europa, el coste medio de un camión eléctrico en 100 km es de 20,51 euros, mucho menos que los 51,10 euros que cuesta un camión diésel en la misma distancia.

A medida que mejore la eficiencia y la tecnología de las baterías se generalice y sea menos costosa de producir, los eHGV también serán más asequibles de adquirir.

Baratura y accesibilidad del gasóleo

El gasóleo sigue desempeñando un papel dominante en el sector de los vehículos pesados. Esto se debe a que la infraestructura de gasóleo está bien establecida en Europa desde hace décadas, especialmente en comparación con los cargadores eléctricos para vehículos pesados. La compatibilidad del gasóleo con las tarjetas de combustible y su precio relativamente bajo también lo hacen popular entre los gestores de flotas de camiones.

Sin embargo, al igual que ocurre con la electricidad, el valor del gasóleo fluctúa en todo el continente. Por eso puede parecer más ventajoso seguir utilizando vehículos pesados diésel en países como Moldavia, Georgia y Malta, donde el gasóleo sigue siendo barato. Por el contrario, en países como Islandia y los Países Bajos, donde el gasóleo es relativamente caro, existe un mayor incentivo para cambiar a un camión eléctrico.

Un país con bajo coste de combustible también puede ser más reacio a invertir fuertemente en infraestructura de eHGV por temor a alienar a las flotas tradicionales de camiones, que podrían elegir rutas alternativas como resultado.

El futuro de los camiones eléctricos en Europa

Los camiones eléctricos son el futuro a largo plazo del transporte por carretera. No sólo son más baratos con el paso del tiempo, sino que, con el fuerte ritmo de inversión y construcción de nuevas infraestructuras, también serán mucho más viables desde el punto de vista financiero y estratégico.

Más allá de los beneficios económicos, los vehículos pesados eléctricos también son importantes por su contribución a objetivos medioambientales como el Net Zero. Dado que los vehículos pesados tradicionales contaminan a gran escala, las emisiones ahorradas por los vehículos pesados eléctricos se traducirán en un aire más limpio en toda Europa.

Las siguientes tendencias parece que afectarán a los vehículos pesados eléctricos en el futuro:

  • Smart truck parks: Truck parks in the future will evolve to better accommodate eHGVs alongside other smart technological advancements. These truck parks may include up-to-date ultra-fast charging stations, diagnostic machines, battery swap stations, and automated cleaning services, among other features.
  • Increased EU regulations: Low Emission Zones (LEZs) already exist in a number of cities (e.g. Paris, Berlin, and Milan) with more European cities likely to follow suit with more stringent EU transport regulations. Fleet operators may opt for eHGVs to meet EU regulations or retrofit their HGVs with cleaner technologies, like smart tachographs.
  • AI implementation: AI technology has already had a profound sustainability impact across road haulage — with applications in route optimisation, predictive maintenance, and autonomous vehicle development. Electric vehicles will likely incorporate AI to help drive sustainability in the haulage industry over the coming decades.
  • Sustainability: The shift to eHGVs is part of a wider global push toward sustainable living. The effects of extreme weather, including heatwaves and floods across Europe, show no sign of slowing due to climate change. Moving to electric HGVs is one way the world is reducing its dependence on fossil fuels.
  • Fuel variety: During the transition to cleaner fuel sources, there will be a variety of HGV types on the road throughout the 2030s. Many will be older diesel models, some will be electric, and others will be powered by alternative fuels such as biofuel made from renewable biomass sources.

Gestionar los costes del eHGV de forma más inteligente

No cabe duda de que los vehículos pesados eléctricos son el futuro. Los beneficios económicos y medioambientales harán que más operadores de flotas y conductores se pasen a los vehículos eléctricos en los próximos años. La duración de este periodo de transición dependerá de la rapidez con la que Europa pueda desarrollar su infraestructura de recarga de vehículos pesados eléctricos.

En la actualidad hay grandes franjas del continente en las que los eHGV no son viables y requieren una amplia optimización de las rutas debido a su menor autonomía. Además, los costes iniciales pueden disuadir a los conductores independientes y a los pequeños operadores de flotas.

La tecnología y la infraestructura seguirán mejorando, y ya existen servicios diseñados para simplificar al máximo la gestión de las flotas de vehículos pesados y los costes asociados. Desde la optimización de rutas y la gestión de flotas hasta mapas de aparcamientos y lavaderos de camiones, SNAP simplifica el transporte por carretera.

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miércoles 11 marzo 2026 • Noticias del sector

APARCAMIENTO DE CAMIONES EN EUROPA: NORMAS, LAGUNAS Y RIESGOS

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Ask most fleet operators what makes life harder than it needs to be and you’ll hear the same answer across Europe: truck parking.Drivers have to stop. Hours rules and rest requirements make that non-negotiable. But on many of Europe’s busiest transport corridors, finding a safe, legal place to park is still uncertain. Capacity is low, security varies widely and most urban hubs aren’t built with HGVs in mind.That pressure has consequences. When designated areas are full, drivers are pushed towards places that were never intended for HGV parking: slip roads, access ramps and industrial estates. Compliance becomes a choice between two risks: stop where you shouldn’t, or keep driving when you shouldn’t.When truck parking overflows into unsuitable places, the environment becomes dangerous: poor visibility, high speeds, unpredictable manoeuvres and limited escape routes. starkly in February 2026, reporting fatal crashes in Germany and Belgium involving stationary lorries. The article challenges the easy explanation of “illegal parking” and points back to the underlying cause: drivers were out of driving time and the spaces were gone.In addition, a shortage of truck parking in Europe doesn’t just mean “no space”; it often means the only available space is poorly lit, unmonitored and isolated. That elevates the risk of theft and driver harm, which can have a knock-on effect for supply chain reliability.Poor parking provision also affects workforce sustainability. When drivers face uncertainty around legal, safe stopping, it makes the role harder and less attractive – compounding .For a long time, the conversation about truck parking focused on enforcement: where you can’t park and the penalties that follow. Increasingly, the focus is moving towards provision: where drivers can stop safely, reliably and legally. Under revised Trans-European Transport Network (TEN-T) rules, EU Member States must ensure the development of certified secure parking . The same requirement sets expectations for the location of truck parking. It must be immediately on the network or within 3km of an exit, which will have benefits for route planning. Alongside this shift, the European Commission positions safe and secure truck parking as a priority within its Intelligent Transport Systems work, including the need for to help drivers locate suitable sites.But the EU isn’t just asking Member States to add more truck parking spaces. It’s also defining what “safe and secure” means. In April 2022, the European Commission adopted EU standards for , categorising sites into four security levels: bronze, silver, gold and platinum. The intention is to create transparency for drivers and fleets, and to support investment by giving operators a clear target to design and audit against.This sits against a significant capacity gap. A European Commission study estimates a across the bloc, with the gap potentially rising towards half a million by 2040 if the network does not scale at the pace freight demand requires.Looking at more practical aspects of the situation, what are HGV parking rules and regulations in Europe?At first glance, HGV parking rules across Europe look consistent: Motorways are not designed to absorb overflow parking. Hard shoulders exist for emergencies and safety buffers. Access ramps are not for planned stopping.Urban areas add a layer of complexity. Local restrictions and enforcement are common because HGV parking competes with residents, retail and public space – and because badly parked vehicles create safety risks.Rules around HGV parking in the UK are clear. Trucks should use designated areas such as motorway services, truckstops and lorry parks. Conversely, drivers must avoid parking in locations that create risks, such as pavements, verges and central reservations. Restrictions around parking in residential areas vary by local authority, so it’s vital to check if this is unavoidable. The major constraint is supply. The RHA’s estimate of an , with very high utilisation on key routes, helps explain why informal and unsafe parking persists even where drivers know it isn’t ideal. In 2022, the Department for Transport across England, aimed at better rest areas and more secure parking, framed as part of a broader programme to improve roadside facilities.In Germany, motorway stopping rules are anchored in the (StVO), which makes clear that stopping on the autobahn – including the hard shoulder – is prohibited except in emergencies. That means running out of driving time is not treated as justification. Fines increase if obstruction or danger is caused, and enforcement is active on heavily used corridors. Poland follows the familiar motorway rule that hard shoulders are reserved for breakdowns and emergencies. The nuance appears within cities, where tonnage-based entry restrictions and are common. Overnight HGV parking in urban areas can require municipal approval and enforcement varies between municipalities. For cross-border fleets, that means treating urban stopping as permission-led rather than assumed.France reinforces the same principle through the . Articles R417-9 and R417-10 classify dangerous or obstructive parking offences, and stopping on autoroute carriageways or shoulders is prohibited except in cases of absolute necessity. Penalties can include fines and licence points.However, publishes dedicated information for secure truck parking on its network, reflecting how motorway operators guide HGV stopping into appropriate locations.Spain’s prohibits stopping on motorway shoulders except in emergencies, aligning with broader European practice. Additional complexity lies at municipal level. Many cities operate local overnight bans or restrict HGV parking to designated industrial zones, with enforcement handled by local police rather than motorway authorities. That creates a layered compliance environment: legal on the motorway network does not automatically mean legal in urban areas.To highlight positive developments, that a truck parking facility in La Jonquera became the first in Spain to receive TAPA certification, describing measures such as controlled access, fencing, lighting and continuous monitoring.Italy distinguishes clearly between motorway carriageways, ramps and designated service areas. Stopping on access or exit ramps is explicitly prohibited, and enforcement around motorway infrastructure is consistent. Importantly, Italy differentiates between aree di servizio (full service areas with facilities) and simpler rest or parking lay-bys, which may not support overnight welfare needs. However, Italy is also seeing new secure truck parking developments focused on welfare and security, reflecting the wider European momentum towards better provision.Across Europe, an additional regulatory layer now shapes truck parking decisions: Low Emission Zones (LEZs) and restricted urban traffic zones. Cities in France (Crit’Air), Germany (Umweltzonen), Spain (Zonas de Bajas Emisiones) and Italy (ZTL areas) impose vehicle-class or permit requirements that can apply even to stationary vehicles within the zone. A driver who parks overnight in a restricted area without the correct classification or registration risks fines – even if the stop itself is otherwise legal. Across Europe in 2026, the rules are clear. The constraint is capacity, especially near urban hubs and on high-volume corridors. For fleets, this has a practical impact: European truck parking can’t be left to chance at the end of a shift. It needs to be planned with the same seriousness as , routing, driver hours and security – because when the network fails to provide legal space, every other compliance system gets squeezed.SNAP can help. .

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jueves 26 febrero 2026 • Noticias del sector

LAS MUJERES EN EL TRANSPORTE: TALENTO SIN EXPLOTAR

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Across the UK, around . They transport food to supermarkets, materials to construction sites and goods to ports and distribution centres. They underpin daily life and economic stability, forming a critical part of the UK’s national infrastructure.Yet only around . That amounts to roughly one per cent of the UK HGV workforce, according to reporting by . For an industry facing long-term recruitment pressure, that figure raises important questions about where future talent will come from and how the sector presents itself to potential entrants.There are signs of progress, however. The percentage of from 6.7% in 2011/12 to 9.7% by 2021/22. Over the past decade, women securing Category C and C+E licences increased by 144%, according to SME Web. More women are clearly choosing to train and qualify. The pipeline is widening, but the proportion of women behind the wheel remains marginal.Women have not been entirely absent from road transport. One of the earliest recorded female truck drivers was, who began driving heavy vehicles in the United States in 1918. During wartime periods in both the US and the UK, women stepped into transport roles out of necessity. Then, in the 1960s, became the UK’s first long-distance lorry driver, often working 100-hour weeks.However, outside exceptional circumstances, haulage has traditionally been male dominated. Cultural perceptions, physical assumptions about the work and the lifestyle associated with long distance driving have all played a part. Only in recent decades has participation begun to shift in a more sustained way.The reasons for low female participation are not limited to awareness. Structural and practical barriers remain.Facilities are a big concern. Professional drivers depend on secure parking, clean rest areas and appropriate welfare provision. For many years, roadside infrastructure has struggled to meet demand across the board. When rest stops are inadequate, poorly lit, feel unsafe or lack privacy, this can discourage women from joining the sector.Working patterns also play a role. Long-haul journeys can involve overnight stays and time away from home. While many drivers value the independence that comes with the role, the perception of work-life balance may deter some women, especially those with caring responsibilities. There is also the issue of visibility. When only one per cent of drivers are women, prospective candidates may struggle to see themselves in the sector. In addition, menopause symptoms such as fatigue, sleep disruption, hot flushes and anxiety can be difficult to manage in roles that involve long hours, limited access to private facilities and time away from home. In sectors where welfare provision is already under pressure, a lack of understanding or practical support can lead to experienced drivers leaving the workforce.For haulage, this is not a peripheral issue. Retaining experienced drivers is as important as attracting new entrants. Change is not confined to driving roles. Across the broader transport and logistics ecosystem, women are increasingly visible in management, planning and policy functions.The shows that leadership representation by women has increased from 26% to 36% in recent years. However, much of this growth has taken place outside core operational functions. Senior representation within frontline transport roles remains comparatively limited.Several industry organisations are addressing this gap. Women in Transport offers mentorship opportunities, while everywoman recognises excellence through its , raising the profile of female professionals across the sector. The Chartered Institute of Logistics and Transport has also announced a new , aimed at supporting career progression and professional networks.Alongside this, community initiatives such as demonstrate that interest and engagement are growing. The spotlighting female drivers and employees, further increasing visibility. Collectively, these platforms help challenge outdated perceptions and provide practical support for women entering or advancing within the industry.For the UK haulage sector, this is not just a diversity conversation. It is a strategic one.Previous industry reporting has highlighted the scale of recruitment pressure across logistics. The that tens of thousands of new drivers will be required in the coming years to maintain supply chain stability. At the same time, the existing workforce is ageing.With only one per cent of drivers currently women, a significant proportion of the potential labour market remains underrepresented. If participation rates were to move closer to parity with the wider workforce, the impact on recruitment could be substantial.There is also evidence that inclusive cultures contribute to improved retention and engagement. A sector that demonstrates visible progression pathways, fair access to training and appropriate welfare provision is likely to appeal more broadly across demographics.Progress will not accelerate through awareness alone. Structural changes are needed.Investment in safe, well maintained roadside facilities is fundamental. Secure parking, adequate lighting and clean welfare amenities benefit all drivers and remove avoidable barriers to entry.Flexible working models, where operationally feasible, can broaden appeal. This may include regional route design, job sharing arrangements or clearer progression pathways from warehouse and planning roles into driving positions.Funded licence pathways and apprenticeships can also reduce financial barriers. As previously outlined, the cost of training can be significant. Targeted funding initiatives aimed at underrepresented groups can support a more balanced intake.Finally, transparency around workforce data matters. Publishing gender breakdowns, monitoring progression rates and setting measurable objectives signal that inclusion is being taken seriously.International Women’s Day provides an opportunity to reflect on how far the UK haulage industry has come and how far it still has to go. The rise in female licence acquisition and test pass rates demonstrates that interest exists. Leadership representation is improving in some areas and support networks are expanding. However, the scale of underrepresentation remains stark.Haulage is central to national resilience. It keeps shelves stocked, infrastructure projects supplied and trade flowing. Ensuring that this workforce reflects the full breadth of available talent is not simply a question of equity. It is a matter of long term sustainability.Supporting women in haulage also means improving the day-to-day realities of life on the road. Access to secure parking, well-lit rest areas and appropriate facilities is fundamental to retention and wellbeing for all drivers. SNAP’s intruck app helps all drivers locate and book trusted truck stops across the UK and Europe, giving fleets greater visibility and drivers greater confidence wherever their route takes them. .

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martes 03 febrero 2026 • Noticias del sector

EL AUGE DE LOS CORREDORES LOGÍSTICOS INTEGRADOS: POR QUÉ SON IMPORTANTES PARA LOS TRANSPORTISTAS

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For decades, European haulage has been built around road networks. Although rail, inland waterways and ports have always played a role, most freight journeys relied on HGVs to bridge the gaps. That model is now being reshaped.Across the EU, governments and infrastructure bodies are investing in integrated logistics corridors – long-distance, multimodal routes designed to move goods more efficiently across borders while reducing congestion, emissions and pressure on roads. For hauliers, these corridors are not an abstract policy concept. They are already influencing where trucks can travel, how journeys are planned and the technologies that fleets must adopt.Understanding how these corridors work – and what they mean in practice – is becoming essential for operators covering international routes.In Europe, integrated logistics corridors sit alongside the EU’s Trans-European Transport Network (TEN-T). This long-term programme is designed to connect member states through coordinated road, rail, port and inland waterway infrastructure.At the core of this system are : Baltic-Adriatic North Sea-Baltic Mediterranean Orient-East Med Scandinavian-Mediterranean Rhine-Alpine Atlantic North Sea-Mediterranean Rhine-DanubeRather than treating road, rail and ports as separate systems, these corridors aim to integrate them. As such, there are aligned infrastructure standards, digital systems and operational rules, allowing freight to move more smoothly from origin to destination.In short, they prioritise multimodal freight. That might mean containers transferred seamlessly between ship, rail and truck, or trailers loaded onto trains for part of a journey before returning to the road network.One example is the use of , where entire HGVs are transported on low-floor rail wagons. Drivers often travel with their vehicles, resuming road journeys at the other end. Although they are typically associated with Alpine regions, Spain is investing heavily in to improve transport links. To make this coordination possible, logistics corridors rely heavily on digital infrastructure, including: Multimodal traffic management systems that coordinate rail slots, terminal capacity and road access. Digital freight documents to reduce paperwork at borders and terminals. and GNSS positioning to support compliance and monitoring. Real-time data sharing between infrastructure operators, logistics hubs and enforcement bodies.The goal is not to remove road haulage from the equation, but to make it part of a wider, more controlled system.Key European road routes are subject to high volumes of traffic, resulting in congestion and bottlenecks. Integrated corridors aim to relieve pressure by shifting some freight to rail or waterways where possible.In addition, recent data suggests that road transport accounts for . Integrated corridors support EU climate targets by encouraging use of other forms of transport, which will improve traffic flow and reduce stop-start congestion.For operators, the benefits of integrated logistics corridors are tangible, if not immediate. One of the most significant advantages is more predictable cross-border movement. Over time, this reduces uncertainty around journey times and improves scheduling for international routes.Corridors also expand options when road-only transport becomes constrained. Rolling highways and intermodal terminals can provide practical alternatives during periods of congestion, severe weather or regulatory restriction. At the same time, integrated digital systems improve visibility across journeys, giving fleet managers better data to plan rest breaks, terminal access and driving hours with greater accuracy and confidence.There are commercial implications too. By shifting long-haul legs to rail and reserving road transport for firstand last-mile delivery, some operators may limit their exposure to low-emission zones and urban access restrictions. In addition, trucks tied up on long-distance international routes are freed up for shorter, higher-frequency routes linked to logistics hubs and terminals. In parallel, removing the most expensive kilometres from a journey – those affected by , congestion or restrictions – can reduce operating costs. For hauliers that adapt their operating model, profitability becomes less about distance travelled and more about efficiency, reliability and the ability to deliver consistent service within tighter, more controlled time windows.Despite the advantages, integrated logistics corridors also introduce new complexity for hauliers. In several parts of Europe, restrictions on HGV movements are already in force, including night bans and quota-based access. As corridor strategies expand and environmental pressures increase, these measures could become more widespread and tightly enforced, adding constraints to route planning and scheduling.Progress across corridors is also uneven. While some routes benefit from modern terminals and upgraded rail links, others, such as the Rhine-Alpine corridor suffer from limited rail capacity, congested hubs and infrastructure gaps. In these areas, the promised efficiency gains can be undermined by delays and bottlenecks rather than resolved by them. This challenge is compounded by the complications of multimodal transport. Rail and terminal slots often involve advance booking and fixed timetables, reducing the flexibility that road-only operations have traditionally relied on to absorb disruption.Digital integration brings its own demands. Although shared data systems, smart tachographs and electronic documentation offer long-term efficiency, upfront investment in compatible fleet management tools is needed, alongside driver training and process change. For some operators this transition can be resource-intensive.Perhaps the most significant challenge, however, lies in competition. Integrated corridors tend to favour operators that can move freight predictably, digitally and across modes. Smaller or road-only operators may find themselves under pressure from larger fleets, intermodal specialists or logistics integrators offering bundled, end-to-end corridor solutions.For international hauliers, integrated corridors affect planning. Route choice is no longer just about distance and tolls. It involves:Assessing where road access may be limited. Identifying intermodal alternatives. Managing driver welfare across longer, more complex journeys. Ensuring compliance across multiple systems and jurisdictions.Fleets that understand how these corridors function and plan accordingly will be best placed to adapt as rules tighten and expectations rise.Integrated logistics corridors are reshaping how transport moves across Europe. They bring opportunities for greater efficiency and resilience, but also introduce new layers of operational and regulatory complexity for hauliers. As road transport becomes more tightly integrated with rail, ports and digital systems, driver welfare, planning certainty and access to reliable infrastructure matter more than ever. Fleet managers need clear visibility and control over costs, alongside confidence that drivers can stop and rest safely.Through our network of safe, reliable truck stops, paired with integrated payment solutions, we make life on the road simpler for both drivers and operators.